El poderoso mantra de Tara Verde, la madre de los budas
- harmonia.la
- 20 dic 2017
- 2 Min. de lectura
Tara es la deidad femenina más popular en el panteón tibetano, y la práctica de su invocación y adoración es frecuente también en otros países asiáticos; su origen parece remontarse a la India, donde se mezcla con otras diosas madres como Durga.
El nombre Tara (se pronuncia taaraa, ya que en sánscrito tiene dos vocales largas Tārā) tiene un campo semántico muy amplio. Por una parte la palabra "tara" significa estrella y también la pupila del ojo; por otro lado proviene de la raíz verbal para cruzar o nadar. De aquí que se diga que Tara es quien ayuda a cruzar las aguas de la ilusión, del sufrimiento o del samsara hacia la orilla de la liberación; y, como una estrella, orienta en la navegación espiritual. Asimismo está ligada con Venus, tanto como diosa madre como en su aspecto de lucero de la tarde. Se manifiesta como 21 diferentes Taras, entre ellas las más populares son Tara Verde, Tara Roja y Tara Blanca (todas ellas deidades tántricas de la prácticas del vajrayana en las que el practicante se visualiza como Tara y va construyendo un cuerpo imaginal de luz). Se le asocia con Prajnaparamita, la Perfección de la Sabiduría en el budismo mahayana, la cual en ocasiones es personificada como una deidad femenina y la cual da nombre a una serie de Sutras (textos revelados por el Buda) que habrían sido descubiertos por Nagarjuna.

Otra historia señala que Tara Verde es la emanación de Avalokiteshavara, el Buda de la Compasión. Cuando Avalokiteshvara se encontraba en una alta montaña, se asomó hacia los océanos del samsara y observó el incesante tormento de los seres. De su más pura compasión se derramaron dos lagrimas. De su ojo derecho cayó una lagrima que fue Bhrikuti, quien fue luego reabsorbido por Avalokiteshvara y más tarde reencarnaría como la princesa Tritsun. De su ojo izquierdo cayo otra lagrima, la cual se convirtió en Tara, quien al nacer hizo un llamado a todos los practicantes del Dharma y se ofreció a inteceder por su sufrimiento, como una fiel compañera de todos los que toman el camino del bodhisattva.









Comentarios